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250 obispos asistieron a la reunión Neocatecumenal en New York

 

la carta del santo padre para los obispos que asistieron a la reunión

cinco días experimentando las liturgias y predicaciones prueban su relevancia para el hombre contemporáneo

por Giuseppe Gennarini

New York abril 7 de 1997

Algo realmente importante debe de estar pasando en la Iglesia católica para que más de doscientos cincuenta Obispos americanos se reúnan en el corazón de "La Gran Manzana", New York. Estos doscientos cincuenta y tres obispos, incluyendo dos cardenales y cuarenta arzobispos, se reunieron del primero al cinco de Abril. Ellos eran de todos los países del continente Americano, desde Canadá en el norte hasta Argentina en el sur; y de ciudades tales como New York, New Orleans, Newark, Ciudad de México, Bogotá, Caracas, São Paulo, Quito, San Salvador, La Paz.

Los Obispos vinieron en respuesta a una invitación de los iniciadores del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello y Carmen Hernández, para reflexionar sobre como evangelizar al mundo contemporáneo. La reunión también se presto como una oportunidad para ellos para llegar a enterarse mejor de uno de los instrumentos con el que el espíritu santo ha enraizado en la iglesia como respuesta a esta necesidad. La reunión fue autorizada por los dos cardenales presentes, cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, primado de las Américas, y el Cardenal O`Connor de New York.

La reunión tuvo lugar en una bella sala llena de luz. Plataformas colocadas en varios niveles permitieron a todos en la asamblea participar fácilmente. Las plataformas fueron cubiertas con una alfombra roja ayudando a los dorados y coloridos iconos que rodeaban la sala para estar presentes. Fue un sentir de estar en el Paraíso donde el tiempo no existe más - y deja a uno reflexionar sobre como esta nueva estética puede ser puesta para usarse en la evangelización.

Con el fin de enfatizar la importancia del evento, el Santo Padre no solo mando su representación en la persona del Arzobispo Stafford, Presidente del Concilio para los laicos, sino que también mando un telegrama en el cual expresa su convicción de que la reunión en New York será una importante contribución para el Sínodo de América que tendrá lugar en Noviembre -algo que el Cardenal O`Connor también subrayo en su discurso de apertura.

Eso que muchos Obispos respondieron a la invitación a está reunión demuestra cuan importante la consideran ellos para encontrar una nueva forma de llevar la Buena Noticia al hombre secularizado -y el gran interés generado por el crecimiento del Camino Neocatecumenal.

El hombre contemporáneo esta bajo una enorme presión de los medios masivos de comunicación que presentan aborto, divorcio, manipulación genética, homosexualidad, etc. como valores de libertad en una nueva antropología. ¿Cómo es posible responder a esta "revolución antropológica" que hoy es el más grande reto que enfrenta la Iglesia?

Muchos Obispos dieron testimonio de los frutos de santidad producidos por el Camino en sus diócesis. El Cardenal O`Connor hablo de la "maravillosa actividad apostólica" de las comunidades neocatecumenales en New York. Los Obispos también escucharon como aquellos en el Camino están evangelizando en las prisiones de Medellín -donde han habido muchas conversiones entre los "sicarios" (Hired killers), algunos de los cuales han sido responsables de más de veinte muertes -y como el poder de Jesús les ha dejado experimentar libertad verdadera. Como uno de los prisioneros que acogió la buena noticia y que está cumpliendo una sentencia de cuarenta y dos años en prisión ha dicho "en prisión pero libre".

Monseñor Stafford dijo que estaba muy impresionado por la experiencia del escrutamiento de las Sagradas Escrituras. "Es la primera vez que me he encontrado contemplando las Escrituras junto con doscientos cincuenta hermanos obispos, y es algo que nunca olvidaré". Él también presidio la ceremonia de reconciliación con que comenzó la convivencia -un tiempo de vivir juntos. Confesiones individuales sellaron esta celebración, la cual para muchos Obispos fue un verdadero signo de reconciliación entre el Norte y el Sur, entre los diferentes lenguajes y culturas de la América entera.

Durante los cinco días, los Obispos fueron testigos del poder del Kerigma. La causa profunda del sufrimiento del hombre -que lo hace hacer mal despreciándose asimismo- él es esclavo del demonio por su temor a la muerte. La iglesia tiene las llaves de la felicidad, el secreto de para hacer "que las rocas se muevan del sepulcro", y transformar la muerte en la fuente de la vida. ¡Esta llave es que Cristo esta resucitado! El ha vencido la muerte. La iglesia puede dar al hombre la victoria de Cristo, dándole una nueva vida. Vida Eterna ya en ellos en está tierra, y que se manifieste ella misma en la capacidad para amar a los enemigos.

Cuando el Kerigma es aceptado, produce frutos. La evidencia en las Comunidades Neocatecumenales son los matrimonios reconstruidos, las muchas vocaciones al presbiterio y la vida religiosa, y la rehabilitación de tanta gente cuyas vidas han sido destruidas por el Alcohol, las drogas y la violencia.

Durante la reunión fue discutida la Nueva Evangelización. El aspecto central a discusión es: ¿Cómo puede la fe de muchas personas que todavía vienen a la iglesia ser llevada a la madurez, de forma que ellos no solamente puedan resistir la secularización sino también tener una respuesta a ella? Y ¿cómo puede ser creado un lugar en la iglesia donde aquellos quienes han dejado de practicar, o han dejado la iglesia para unirse a las sectas, puedan ser bienvenidos de regreso?

El camino Neocatecumenal es exactamente una respuesta a estas preguntas. La fe nace de la predicación la cual genera vida divina en aquellos quienes la escuchan. así la necesidad de abrir un catecumenado post-bautismal en las parroquias, donde la fe pueda crecer en pequeñas comunidades como la sagrada familia de Nazaret -en la cual Jesús, nuestro modelo, nuestro camino al padre, el mismo creció y se convirtió en adulto.

CELAM, en su última reunión el pasado Octubre de 1992 en Santo Domingo, presento la parroquia como una "red de comunidades". La pequeña comunidad Cristiana aparece, como la autentica "estética" expresión de la presencia de Dios en el medio del hombre.

Al final de la reunión la mayoría de los participantes expresaron su deseo de enviar al Santo Padre una carta exponiendo su propia experiencia positiva del Camino.

¿Cuál es el lugar del Camino Neocatecumenal dentro de la estructura de la Iglesia? Esta es la pregunta que el Cardenal O`Connor hizo al principio de la reunión. En la carta enviada a su santidad el Obispo respondió que el Camino no es un grupo ni una asociación particular, sino "un Catecumenado Postbautismal, Una obra para la nueva evangelización al servicio de nuestro ministerio apostólico, con una misión de dimensión universal. Brinda a la diócesis y a las parroquias la renovación prometida por el Concilio Vaticano Segundo".

EN la carta los obispos también expresaron su gratitud al Papa por su apoyo al Camino Neocatecumenal. (En 1990, Juan Pablo II reconoció oficialmente el Camino como un "itinerario de formación Católica, valido para la sociedad de nuestros tiempos"). Ellos escribieron, "habiendo sido testigos de los signos de santidad que el Camino Neocatecumenal produce en nuestras respectivas diócesis y convencidos de que solo una fe más madura en nuestros fieles puede realmente ser una respuesta a los cambios del tercer milenio, nos gustaría expresar a usted nuestra gratitud por el reconocimiento que, a través de la autoridad del ministerio de Pedro, usted ha dado a este camino, y el cual creemos es fundamental por su inserción en nuestras iglesias locales". Para esto, ellos agregaron su apoyo para la intención del Papa de dar al Camino un futuro reconocimiento jurídico.

Esta reunión de Obispos es la quinta organizada por el Camino Neocatecumenal. La primera tuvo lugar en Santo Domingo en 1992, en la que más de ciento cincuenta Obispos participaron. Como los resultados de aquella reunión fueron tan positivos, los obispos que participaron pidieron que se repitiera, y la invitación fue extendida a los Obispos de Norte América.

Mientras tanto ha habido reuniones similares -en Viena en 1993 para los Obispos de Europa; en Roma en 1994 para los Obispos de Africa; y en 1996 para los Obispos del Oriente Medio en que muchos Obispos de diferentes ritos participaron. En todas estas reuniones los obispos han hablado de los grandes beneficios que esta experiencia ha dejado para ellos; ellos dicen que la acción del Espíritu Santo es palpable en el anuncio del Kerigma que llama a conversión, en el escrutinio de la Palabra, y en la liturgia donde la renovación del Concilio Vaticano segundo está viva.